Sentir el calor de tu presencia,
Es casi como nueva naciente,
Pues ella me trae: tranquilidad,
Esperanza… y mucha serenidad
Y en cuanto escucho, de tu voz,
Palabras allí bien medidas, solos
Se que no estaremos jamas,
Y que viviremos, como iguales.
Somos apenas amor firmado,
Porque ya le fue allí contestado:
Y si dudas no cupiesen,
Todo seria una tal inanidad,
Donde no cabria la amistad.
Eh ahi que las palabras fenecen.
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