segunda-feira, 8 de outubro de 2007

LA LOCA DE MI ALDEA

En una aldea, que podía ser la de mi tierra,
Había una haraposa con el corazón en la boca,
Repugnaba todo el mal y toda la guerra,
Y por ser as´´i era conocida como loca.

Los aldeanos corrían atrás de ella por la sierra,
intentando amedrentarla y mantenerla moza,
Le empujaban los hartos cabellos, que no erra
la mano maliciosa, que del mal se encuentra.

Por todo lo que le perguntaban ella cedía,
Hablaba de su vida y de sus senos,
hasta que vino el fatídico y desastroso día,

En que hablando de sus cosas puestas en cheque
El buen nombre suyo, por defender sus no…
Haya aquí quien, por hablar, también no peque.

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