Aquella pequeña piedra… ¿yá la habían notado?...
no es fea ni bonita… simple
Piedra al acaso, que aqui hago tratado,
Solo porque, obra de la suerte, me fijé en ella.
Y yo, caminando, para ningún destino,
Me agaché todavía más para observar mejor...
Era uma simple piedra… en ningún lugar
Echada… a la espera, quién sabe, del Señor,
Que, dicen, todo puede, de regia naturaleza.
Sin embargo, hay un paradoxo, muy eminente:
¿Por que quiere Él, de nosotros, uma rígida certeza,
Obstruyendonos los caminhos de la ciencia?
¿Sería una piedredita…o simplemente
Mi propagada… y cierta demencia?
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