El espejo de la luna sobre las aguas,
Mis ojos rasgados por el espanto,
Viste el río caudaloso, junto a las fraguas,
Vistiendo mi pobre ser con su manto.
El entardecer es ya aquí una realidad,
Gatos que pasan llevando siluetas,
Y yo pierdo similar toda la grata edad,
Como la arena fina de mil ampolletas.
Clepsidra vertical de antiguos videntes,
Alquimia unificando gestos raros,
Ciencia experimental de otras gentes.
Y así norteado por las aguas silentes,
Me asomo en los parapetos de las ventanas,
Para ver de las aguas los colores prementes.
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