Lo que yo mas quería era que hubiese
Una real convergencia, entre los pueblos,
Fuerza, hegemonía, entre viejos y nuevos
Que se callase el fusil, todo que carece.
No se oyese mas, la metralladora mortal,
Dicipando miembros sin alguna razón
Que, todo Hombre, extendiese la mano,
en un gesto simple, abnegado y cordial.
Todo esto es posible, a comenzar por nosotross,
Basta traer en los labios una sonrisa firme,
Y nunca caminaremos en el mundo a solas.
Dejar de lado la altivez, la vil prepotencia
Que nos aborda, como una cesta de mimbre,
Sólo precisamos, de un poco de paciencia.
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