Yo nó, yo nunca pierdo el control,
Pués mi vida solo a mí concierne,
Y, por más que en los otros extrapole,
Mantengo mi diferencia y concepto.
Una faz, dos faces y sigo adelante;
Mis amigos de ahora y de antes,
Me tienen como extremamente cautivante,
Cuando les hablo sobre una nueva aurora.
Pero yo nó, nunca pierdo el control,
Ni de mis passos ni do mi
Querer, aún que de otros fuese la prole.
Solo la maldita droga vino aqui a inmiscuirse,
Trayendo la desgracia y el entorno tan suyo,
Que casi, casi, me hicieron desistir.
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