Toda la elegancia se transforma en hermosura
Cuando ella misma se viste de candura.
El tiempo nos enseña a ser mas constantes
Y nosotros aprendemos a ser mas insinuantes,
Con aquello que queremos para nuestras vidas.
Aprendemos del no y del si las relealidades
Páginas, que conozco crecerán,
Y nunca mas nos empalidecerÁN.
HoY, a cuarenta años, se mas que ayer
Y no hay ni dejo que las palabras me afronten
Por algún estigma mío o desleixo.
Es una prueba que me obligo todos los dias –
Saber escoger de buena fuente mis companías
Porque por nada de este mundo me quejo.
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