Pobre payaso, viejo y triste,
De mil colores embutido,
Te quedó el dedo apuntando,
Contra quién te ha ofendido,
En esta vida tan desgraciada,
Donde eres lo que nunca serás,
Solo para alegrar a los niños,
Dejando tu vida hacia atrás.
¿Y ahora, mi pobre, hombre,
Si ni el espejo te reconoce,
Los dolores que te consumen?
Pasó el tempo das acrobacías,
La pantomina ya padece,
En el vulgar del normal de los días.
Sem comentários:
Enviar um comentário