domingo, 23 de dezembro de 2007

PECADO

Dicen que “el pecado vive al lado”


porque es tan difícil mirar a nuestro techo;

y se tiran piedras a los tejados ajenos,

ciegos a los reflejos de nuestro propio espejo.




Quién de nosotros nunca pecó...


Nuestro amado Jesús ya hablaba de eso:

“Que lance la primera piedra...”


¿Quién nunca se lanzó al precipicio?






El peso del pecado, muchas veces,


es tanto y tan fuerte que se prefiere

olvidar que un día fue practicado.



Pero él está grabado en nuestra historia.






Del pasado ni una gota podemos mudar,



ni palabras ni gestos ni opciones.


Y a veces se hace tan difícil caminar,



cuando el corazón llora y el alma implora.






Y el peso del arrepentimiento maltrata,


pero al mismo tiempo nos regenera.


Revela que se necesita cuidado al caminar,


y que la vida nos enseña siempre; ¡basta observar!

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